A partir del uso de las redes sociales, las personas han encontrado un nuevo modo de relacionarse: un comentario o un me gusta en una foto puede provocar una crisis en una relación.
La escritora y periodista Virginia Feinmann (Buenos Aires, 1971) supo leer y desplegar esta nueva forma de relacionarse en su reciente libro publicado por Emecé, «Personas que quizás conozcas». En esta novela la plataforma Facebook es uno de espacios donde la protagonista se desenvuelve y milita.
Virginia Feinmann (hija del prolífero filósofo y novelista José Pablo Feinmann) empezó hace poco a escribir de forma sistemática, aunque editaba, traducía y publicaba sus textos en Página/12 y en las revistas Letras Libres, La Granada, La Gaceta y El coloquio de los perros. En 2016 apareció su primer libro, «Toda clase de cosas posibles», por el sello Mulita.
– Télam: ¿Cómo concebís la idea de una literatura femenina? ¿Existe para vos esa etiqueta?
– V. F.: Creo que tiene un doble filo. Por un lado, lo particular nos permite definirnos y actuar con más fuerza. No tiene sentido elegir una versión lavada universal, igual a la del hombre, decir tontamente «somos todos iguales». Hay un ser femenino, como hay un ser judío, un ser indígena, un ser masculino o de otros géneros. Afianzarnos en nuestra diferencia nos fortalece. Pero calificar a todas las escritoras como «literatura femenina» es reduccionista. Entonces, ¿nos particularizamos para llegar con más fuerza o para quedar limitadas? Yo estoy a favor del enfoque de género cuando es para ampliar derechos. Me gusta escribir sobre temas que afectan a las mujeres y que deberían resolverse y garantizar derechos. Esto no significa escribir panfletos, sino poner a jugar en la ficción ciertas situaciones. En este libro escribí sobre el acoso, algo que las mujeres padecemos en ámbitos de trabajo o en la calle desde hace mucho tiempo. Son situaciones muy perturbadoras. Y apenas rascás un poquito ves que son transgeneracionales. Así que trabajé la relación entre madres e hijas: la matriz patriarcal está en nuestras madres porque también fueron criadas en ese abuso. Entonces me molesta que si una mujer escribe se lo rotule como literatura femenina, pero me parece que todo lo que visibiliza la violación de nuestros derechos puede captar en un buen sentido la vitalidad del «ser femenino».
Se encienden las luces, las cámaras y la cinta comienza a rodar. Silencio en el set y el clásico grito: «Acción» da inicio al trabajo. Pero la escena no arranca. Su protagonista se había quedado mudo, revolviendo en el fondo de su agotada mente las líneas que tenía que decir en ese momento. Era apenas un chico de 12 años y no podía más. Hacía dos semanas que su padre lo venía sometiendo a un extenuante esfuerzo que incluía el rodaje de una película durante el día y recitales por la noche. Fue ahí que Luisito Rey, el diabólico padre de Luis Miguel encontró una tétrica solución. La efedrina.
Izan Llunas, el encargado de interpretar a Luis Miguel en su juventud.
Esta es una de las tantas historias que se cuentan en la serie de Luis Miguel de Netflix, que es furor por estos días ya que expone distintas intimidades de la vida del famosísimo cantante y presenta polémicas como, en este caso, el consumo de la efedrina en menores de edad.
Luis Miguel y una foto de se infancia, cuando iniciaba su carrera.
El padre del cantante nacido en Puerto Rico y nacionalizado mexicano lo obligó a consumir esa sustancia para que el chico pudiera rendir al máximo sin necesidad de descansar. La consecuencia fue el desmayo del extenuado niño en plena grabación del film Ya nunca más (en 1984), cuando interpretaba el tema Mamá, mamá. El pequeño Luismi cayó desplomado y ni así su padre se apiadó de él.
Luis Miguel de chico, cantando en el Festival de San Remo 1985.
¿Qué es la efedrina? «Es un compuesto extraído de una planta que se utilizaba en la medicina tradicional china», explicó Andrés Grajeda, bioquímico y microbiólogo al sitio Prensa Libre. «Su consumo estimula el sistema nervioso central ya que es vaso constrictor; es decir, los vasos capilares, venas y arterias se tensan y, por lo tanto, se incrementa la presión arterial. También es un broncodilatador, lo que permite un mayor paso de oxígeno».
Luis Rey, el padre de Luis Miguel, obligaba a su hijo a tomar efedrina para no sufrir el cansancio.
Su función es la descongestión nasal, según el médico Luis Stolz: «Hace que los vasos reduzcan su diámetro (vasoconstricción), por lo que los síntomas nasales mejoran». Aunque hoy está prohibida en menores de 15 años, ya que se descubrieron consecuencias cardíacas y neurológicos como efectos secundarios.
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Es un compuesto extraído de una planta que se utilizaba en la medicina tradicional china. Su consumo estimula el sistema nervioso central ya que es vaso constrictor
Andrés Grajeda, bioquímico y microbiólogo
«Actualmente, la efedrina está contraindicada en niños principalmente por los efectos adversos y porque hay actualmente mejores drogas para tratar enfermedades respiratorias», completó el especialista sobre la sustancia que tuvo otro vínculo conocido con otro famoso. Fue la sustancia detectada en el análisis antidoping que dejó a Diego Maradona marginado del Mundial Estados Unidos 94.
Luego de una fallida incursión periodística -intentando dibujar croquis de edificios emblema de la Ciudad de Buenos Aires- aparecería la revancha en materia de trazo y pintura. Pero esta vez, con aerosol, látex y pincel.
Muy lejos de las cualidades artísticas paternales (padre, dibujante publicitario y eximio tallador en madera), lo mío solo se limitó, en mi infancia, a copiar dibujitos de historietas, desde célebres personajes de Disney hasta de la tira Patoruzito.
Ya en la adolescencia, pude recrear -a gran escala- logos de grupos musicales como AC/DC y Guns n´Roses como así también manufacturar banderas en tela: una de Iron Maiden (con la tapa del disco A Read Dead One) y otra con la figura calavérica de Zorlac, un modelo skater adoptado por Metallica.
AEROSOL URBANO. El grupo que se reúne todos los sábados por la tarde para aprender a grafitear y pintar con latex. (Foto: Rolando Andrade Stracuzzi)
En esta ocasión, mi reencuentro con el diseño sería en el bajo puente de la autopista Illia, con el muralista Alfredo “Pelado” Segatori y su grupo de trabajo. “¡Vamos junto a la tropa!”, me dice este histriónico pionero de la pintura urbana quien tiene su bunker de trabajo en Andén 2222, los galpones ferroviarios de Salguero (estación Saldías, Palermo).
El me presenta al grupo, que se divide entre los que van a pintar con látex y los dedicados a aerosolear paredes. Pero, antes de eso, hay que elegir un color: selecciono el violeta, lo más parecido al borravino, mi preferido.
Una vez reunidos los grafiteros, el Pelado nos lleva frente a un muro al aire libre, que bordea la autopista. Y allí explica los rudimentos de este arte que tuvo su explosión a mediados de los años años 60 en Filadelfia.
RUDIMENTOS. Previo al grafiteo, Alfredo explica los movimientos básicos para este arte urbano. (Foto: Rolando Andrade Stracuzzi)
“El aerosol tiene tres picos -intercambiables entre sí- que definen el tipo de trazo que queremos hacer. Para arrancar, primero hay que colocar el aerosol a 45 grados de la pared con la parte superior del envase raspándola. Hagan grandes movimientos circulares, pero sin pintar”, indica nuestro gurú, mientras trato de no despegar el aerosol del granito.
La misión “imitación” fue pan comido, pero se venía lo difícil: pintar. Para ello, Segatori explicaba lo básico. “Cuanto más cerca -y también según el pico- se esté de la pared, el trazo será más fino”. Añadiendo también un factor clave, la velocidad con la que movamos el aerosol con el brazo. Nota mental: a mayor impulso, más fino y firme será el trazo.
PRACTICA. Una diversidad de líneas con formas de todo tipo para ir «calentando» la mano. (Foto: Rolando Andrade Stracuzzi)
Llega el debut. Aprieto el aerosol y se hace una mancha densa de pintura sobre la pared. “Tenés que batir bien el aerosol y apenas apretás el pico, que no sea sobre la pared, así lográs una mejor consistencia”, me acota una alumna más experimentada.
Pruebo de vuelta haciendo trazos verticales rápidos, sin resultado: salen gruesos. “Acercá más el aerosol a la pared”, me indica. Intento de nuevo. Y nada. “No es mi día”, pienso. Al notar cierta resignación en mí, la chica me dice que el secreto no es apretar con fuerza el pico, sino regular la presión con la yema del dedo.
CONSEJOS. En el curso se puede consultar a algún compañero cuando el grafiteo no funciona. (Foto: Rolando Andrade Stracuzzi)
El resultado es inmediato. Las líneas fluyen finas y firmes en la superficie. Entonces voy cambiando de picos y probando líneas rectas, serpenteantes, círculos, lo que fuese.
Luego, Pelado -que no está tan presente sobre el alumno, sino que es más bien un motivador grafitero grupal- nos enseña como esfumar un grafiti (tomando distancia) y remarcar los contornos de las letras. “Con dominar estas técnicas ya saben lo más importante”, dice, mientras nos invita a ir bajo el puente de la autopista, agarrar varios aerosoles. Y arreglate como puedas con este arte.
DESTACADO. La base blanca sirve para que las letras rojas resalten. (Foto: Rolando Andrade Stracuzzi)
Los “grafiteros” tenemos disponibles toda una pared lateral que sostiene el puente de la autopista. Y me dirijo hacia la parte más elevada, al borde de un guardarraíl. “¡Qué heavy que es esto!”, pienso en plena subida.
Entonces, comienzo a delinear esa palabra anglo en color rojo y plateado, enmarcadas con algo de tono violeta. Pero antes, fondeo ese pequeño sector con aerosol blanco para que resalte más la leyenda. La tipografía se deforma, se pone gruesa, chorrea, entonces aplico velocidad y acerco el aerosol para afinar el trazo. Va queriendo. Y para darle cierta impronta propia a la letra, mezclo colores.
GRAFITI ROJIBLANCO. El resultado de la intervención mezclando color rojo y plateado, con fondo blanco. (Foto: Rolando Andrade Stracuzzi)
Mientras los autos me pasan cerquita por la ruta, en cuclillas, hago malabares con el aerosol dándole los últimos trazos a mi último rastro de intervención urbana. Luego me convocan a pintar con brocha, que la cargo mucho con un rojo furioso para rellenar la base de la letra I, de la palabra Reciclator, que cruza la pared del bajo puente. Es más fácil que grafitear.
Al igual que en mi experiencia periodística forjando un cuchillo -en donde aún tengo un cosquilleo molesto en el brazo derecho- acá también tuve mi consecuencia, aunque temporal: una leve tendinitis en la parte inferior del antebrazo izquierdo por apretar con demasiada fuerza el pico del aerosol. No hay caso.
PROFESOR. Alfredo Segatori al mando de un curso que ya lleva casi una década. (Foto: Rolando Andrade Stracuzzi)
Datos básicos
Aerosol Urbano es todos los sábados de 14 a 17 hs. en Salguero y bajo puente autopista Illia, Capital. Valor: $1.000 mensuales. Incluye látex, pinturas, pinceles, no los aerosoles. Info en: aerosolurbano@gmail.com
El Museo del Louvre en París descubrió en sus colecciones el dedo índice de 38 centímetros de alto que le faltaba desde hace siglos a una mano de la famosa estatua del emperador Constantino, cuyos fragmentos se exhiben en los Museos Capitolinos de Roma.
El museo francés descubrió que estaba en posesión del dedo desde 1863. A través de un trabajo de investigación sobre técnicas de soldadura en estatuas de bronce antiguas se identificó el fragmento como dedo índice de Constantino, informó la entidad.
El fragmento proviene de la colección del empresario y coleccionista de arte italiano Giampietro Campana, a quien el Louvre dedicará una amplia exposición en noviembre. Bajo Napoleón III, Francia adquirió gran parte de la colección Campana, junto con Reino Unido y Rusia.
Según Claudio Parisi Presicce, director de los Museos Capitolinos, el dedo muy probablemente fue separado de la mano en 1584. Ya en un grabado que realizó el abad Diego Revillas en 1759 la mano aparecía sin dedo índice, explicó Presicce.
Para la muestra prevista en noviembre en el Louvre bien puede ser que la mano del emperador pueda ser vista por primera vez junto con su índice, aseguró el Louvre. Actualmente Roma está analizando la posibilidad de un préstamo.
Néstor Montalbano, el recordado director de «Soy tu aventura», «El regreso de Peter Cascada» y «Pájaros volando», estrenó el jueves «No llores por mí, Inglaterra», una historia apócrifa a propósito de las Invasiones Inglesas en clave futbolística.
Con un gran elenco, y una Buenos Aires de comienzos del siglo 19 en la que de uno y otro bando se muestra la extraordinaria pasión que puede despertar el juego del balonpié, la película tiene a Diego Capusotto, actor fetiche de Montalbano, como protagonista principal.
Durante las Invasiones Inglesas de 1806 el fútbol no existía, recién en 1863 se publicaría en Londres el primer reglamento que es el que con unas cuantas variantes persiste hasta hoy: así y todo a Montalbano le pareció tan espectacular como disparatado llevarlo a esos tiempos y a este lugar del Río de la Plata, adonde en verdad llegaría recién en 1882.
El elenco de «No llores por mí, Inglaterra», tiene nombres rutilantes como los de Capusotto y Gonzalo Heredia, Mike Amigorena, Luciano Cáceres, Mirta Busnelli, Laura Fidalgo y Roberto Carnaghi, Matías Martin, Fernando Lupiz y Esteban Menis, además de los futbolistas José Chatruc, Fernando Cavenaghi, y Evelina Cabrera, fundadora de la Asociación de Fútbol Femenino Argentino.
-Télam: ¿Era muy tentadora una película histórica pero a la vez apócrifa? -Néstor Montalbano: Sí, es lo que me dio la energía para poder hacer ese viaje que hace mucho tiempo tengo en mente, pero que era muy difícil de concretar por lo que significaban los costos de armar una época. Pero la tentación era, justamente, llevar un presente hacia aquellos años, algo anacrónico.
-T: ¿Cómo nació la idea? -NM: Todo ese chiste empezó un día cuando terminamos de hacer «Soy tu aventura» con Capusotto, y nos preguntamos cuál iba a ser la próxima. Ahí, como una postal que se me vino encima, lo vi a él de levita y con esa calza blanca con los huevos ajustados y me salió: «la próxima que tenemos que hacer tiene que ser en las Invasiones Inglesas… ¿te imaginas con una calza así con el bulto bien marcado?», y me quedó esa imagen. Eso fue hace 14 años.
El vestidor refiere al ambiente del teatro, pero también pone en juego comportamientos humanos vinculados a la desesperación, el amor y la dependencia. Al espectáculo le sienta bien la dinámica del amo y el esclavo; y es contrapunto de aquél Discurso de la servidumbre voluntaria, de Étienne de La Boétie. Desde ahí organiza situaciones y lo hace con a través del vínculo entre un vestidor y la primera figura de una compañía teatral.
Textos como El vestidor, del sudafricano Ronald Harwood, han sido probados en varias salas del mundo con distintos elencos. Siempre es atractivo apreciar la forma en que un mismo material se acopla –o no– a formas de pensar y ejecutar la actuación tan disimiles entre sí. Muchas veces estas obras suelen funcionar como franquicias que repiten, de país a país, desde la disposición de la escenografía hasta los desplazamientos de los intérpretes. Sin embargo, el texto de Harwood toma ciertos códigos del teatro, patologías y conductas de los actores como punto de partida. Su ´historia´ se asienta en ese lugar y permite desmarques. En ese sentido, la versión que se acaba de estrenar en Buenos Aires, dirigida por Corina Fiorillo, realiza un buen trabajo.
Bonzo y Norman, protagonistas de «El Vestidor»Foto Ruben Romero-prensa buenos aires
¿Qué sería lo distintivo de la versión porteña de El vestidor? Hay varias cosas. Todo buen texto para teatro, en gran medida, está ideado en función de la dinámica de los actores; Harwood lo plantea así y conoce el paño. De hecho, el autor trabajó como vestidor del actor británico Donald Wolfit y esta obra está inspirada en esas vivencias. Existe un ritmo del material que incorporan de lleno los intérpretes locales: Arturo Puig, Jorge Marrale, Gaby Ferrero, Ana Padilla y Belén Brito.
Norman (Puig) es el vestidor de Bonzo (Marrale), actor principal de una compañía británica que representa Shakespeare por diferentes ciudades inglesas durante la Segunda Guerra Mundial. Están en las horas previas de la representación de Rey Lear. En ese momento, Bonzo le cuenta a su asistente que atraviesa un momento de extrema fragilidad: pierde la memoria y está terriblemente agotado. Se confunde Rey Lear con Macbeth, hace un zapping desquiciado por textos. No da más.
Sin embargo, intenta concretar la función, que está vendida y se realizará, incluso, con el sonido de Luftwaffe descargando bombas. Ese modo de raspar la olla para continuar de pie por parte del protagonista, no es épico ni solemne. Es desprolijo, sucio y hasta miserable: lo más parecido a un boxeador que está recibiendo todos los golpes en un mismo round y aplica un clinch, pero también codazos y mordidas, para amortiguar un derrumbe que reconoce imposible de frenar.
La obstinación, la dependencia, el egoísmo, el humor y las miserias definen el vínculo de los personajes de Puig y Marrale. No es la primera vez que comparten un escenario, lo habían hecho en la comedia Nuestras Mujeres, pero en este registro, el drama, logran un trabajo excelente. Retoman esa tradición de actores populares que se animan a ir un poco más allá de sus propias convenciones. Puig tiene una transformación notable. Norman es homosexual, alcohólico y transporta un pasado oscuro del que muestra poco. No remarca ninguna de estas cualidades, corporiza una idea del amor y del deseo hacia Bonzo más profunda, y compleja, que el lugar común al que podría conducir su personaje.
Marrale tiene algo difícil para resolver. Aunque su personaje posee desbordes, no está loco. Tampoco son pavadas sus desplantes y cambios de humor, todo eso constituye a Bonzo. Personaje difícil que en pocas líneas de diálogo va de la desesperación, pasando por la altanería hasta desembocar en lo patético. Destila humor y drama constantemente. Bonzo es tóxico y demasiado potente, una mezcla que enrarece todo su entorno y arma el verdadero “clima” del espectáculo.
Es valioso el encuentro de Puig y Marrale en este tipo de obra. A su edad, con sus cuerpos y limitaciones, componen trazos que vale la pena apreciar. A Norman y a Bonzo lo rodean Margarita (Padilla) asistente; y una joven actriz, Irene (Belén Brito) fascinada por la primera figura de la compañía. También la pareja de Bonzo, una actriz harta del teatro a cargo de Gaby Ferrero quien se destaca, una vez más, como una de las actrices locales a las que no hay perder de vista cada vez que sube a un escenario.
«El vestidor»
Excelente
Autor: Ronald Harwood. Dirección: Corina Fiorillo. ACon: Arturo Puig, Jorge Marrale, Gaby Ferrero, Ana Padilla, Belén Brito. Iluminación: Ricardo Sica. Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez. Vestuario: Silvina Falcón. Funciones: Miércoles a domingo.Teatro: Complejo La Plaza.
El marido de la enfermera Marcela Coronel, quien fue hallada asesinada en su casa de la localidad bonaerense de Longchamps el lunes último, fue imputado por homicidio. Gabriel Guevara (24) fue notificado en la mañana de este viernes por la fiscal de Violencia de Género de Lomas de Zamora, Marcela Juan. Es el principal sospechoso del crimen y se le realizará una extracción de sangre para hacer análisis genéticos.
El hecho se conoció el lunes último, cuando se halló a una nena deambulando sola por la calle en la localidad de Burzaco y los vecinos manifestaron que no la conocían, por lo que se la llevó a la comisaría de la familia de Almirante Brown.
Poco después, se presentó en la seccional Guevara, padre de la niña, quien dijo que hacía cuatro años que estaba en pareja con Coronel, enfermera del Hospital Italiano del barrio porteño de Almagro; que ella trabajaba allí en el turno tarde y que esa mañana, cuando él se había retirado, su hija había quedado al cuidado de su pareja.
Relató, además, que se enteró por las redes sociales de que su hija había sido encontrada en la calle y que cuando se comunicó con su hermana a raíz de esto, ella le dijo que Marcela le había enviado un mensaje diciéndole que no fuera a cuidar a la niña ese día, como lo hacía habitualmente, porque ambas irían a la casa de su madre.
A Marcela Coronel la mataron al sofocarla tapándole la nariz y la boca.
Debido a que el relato de Guevara no resultó creíble para la Policía, la fiscal Juan ordenó una inspección en la casa de la pareja, donde en el interior de una habitación utilizada como galpón se encontró el cuerpo sin vida de Coronel envuelto en una frazada.
Tras el hallazgo, trabajaron allí peritos de Policía Científica, mientras que se secuestraron el celular, la notebook y las prendas de vestir que en ese momento tenía Guevara, así como vestimenta de la niña y de la enfermera.
En tanto, en el sector del baño se halló dentro de un balde con agua un short de fútbol, el cual tenía manchas hemáticas y que el ahora imputado reconoció como suyo.
Los investigadores descartaron el robo, ya que en la vivienda no se observaron signos de violencia en aberturas y se halló la puerta de ingreso cerrada cuando se la inspeccionó, así como un juego de llaves en el interior de la misma y otro en poder de Guevara.
Efectuada la autopsia, se estableció que la data de muerte sería de 12 a 16 horas y que la causa fue asfixia (la sofocaron tapándole la nariz y la boca), aunque previamente le habían efectuado tres golpes en la cabeza con un hacha que no la mataron y la habían tratado de estrangular con un lazo.
Cuando se revisó la vivienda, no se encontró el hacha -pese a que el imputado dijo tener una de pequeño tamaño- ni tampoco el celular de la víctima.
Al día siguiente del crimen, la fiscal concurrió otra vez a la casa con personal de la Policía Científica y tras un relevamiento que se extendió durante ocho horas, se levantaron muestras hemáticas y diferentes elementos que establecieron que el crimen se habría producido en el living comedor y luego el cadáver fue llevado al galpón.
También se determinó que el asesino habría procurado limpiar el sitio con el fin de ocultar pruebas.
Por otra parte, a la vuelta de la casa, al costado del muro perimetral de la línea de ferrocarril Roca, se encontró una bolsa con un pantalón de jeans azul con manchas hemáticas de talle 44, una campera roja y un guante de látex azul compatible con una caja del mismo material y color que poseía la victima en su domicilio.
Posteriormente, la investigación continuó con la toma de declaración a testigos, obtención de material fílmico, fotografías e informes telefónicos que permitieron a la fiscal imputar a Guevara el delito de homicidio en el marco de la causa en la que también interviene el juez de Garantías Gabriel Vitale.
Desde el inicio del programa Hay que ver (El Nueve, a las 17.15) tantoJosé María Listorti como Denise Dumas prometían un «imperdible» mano a mano con Marcelo Tinellidesde Mar del Plata, donde viajaron treinta y dos miembros de producción para empezar a armar ShowMatch.
Y si bien la entrevista que le hizo El productor enmascarado dejó varios títulos, hay uno que se destacó por sobre el resto: «No sabemos si Marcelo Polino va a estar en el Jurado este año». ¿Cómoooooo????
Polino es uno de los históricos jurados de ShowMatch.
«Estoy feliz porque este es el primer día de preproducción del programa. Fines de julio o principios de agosto estaremos al aire«, arrancó relajado el conductor, quien luego explicó por qué fueron a Mar del Plata a reunirse.
«Acá venía con mi mamá de chiquito. A los 12 o 13 años. Estaba siempre lleno de gente y nos metíamos con la sombrilla en la playa del Hotel Provincial. Ese es el concepto de La Flia, estar como en familia. En este lugar jugaba y veraneaba«, recordó con melancolía.
Si bien el tema ríspido con respecto al nuevo jurado del certamen era la continuidad o no de Moria Casán, Tinelli sorprendió con un posible cambio. «Vamos a definir la cantidad de gente en el Jurado. Pueden ser cuatro o cinco. Me encantaría hablar personalmente con Moria. El tema es que todavía tenemos que definir los horarios de grabación del programa. Si lo hacemos a la tarde tanto Moria como Polino podrían estar complicados por sus trabajos. Ángel de Brito es el Jurado confirmado. Polino sería el otro, pero depende del horario de su nuevo programa».
Como si nada, el conductor siguió hablando de posibles reemplazantes para Moria… ¡Y para Polino! «Me encantaría que estuvieran en el Jurado también Florencia Peña y Laurita Fernández. Nicole Neumann fue otro nombre de los que se habló. Puede ser una buena posibilidad. Mostró que es una mina divertida, pero tiene contrato con Telefe. Vamos a hablar con ella. Mostró que sabe bailar y que puede ocupar el lugar en el jurado».
También Tinelli reveló las posibilidades para la apertura. «La primera idea era hacer algo con La casa de papel y robar una compañía de celulares. Si no hacemos esa, estamos pensando otras posibilidades de recrear películas, como hicimos con Lost o Forest Gump».
Para el final, no esquivó el bulto y se metió en las cuestiones políticas.»Viajo siempre por todo el país. Con la Fundación ayudamos a mucha gente y es obvio que cuando hay necesidades como pasa ahora buscan outsiders de la política. Por supuesto que no descarto comprometerme en algún momento. Tengo una edad que me permite hacerlo».
Sobre lo que ocurrió en Jujuy y las críticas que recibió, aclaró que «El otro día fuimos a cumplir un sueño en Jujuy y fue maravilloso. Me encantó estar con la gente de ahí. Jamás intenté ser despectivo con nadie. Nosotros ayudamos en muchos lugares y comedores como La Matanza y otros lugares de la Argentina. Recibí mucho amor en Jujuy y me quedo con eso. Más allá de cualquier bandera política».
Y agregó que «Con mi mujer Guillermina siempre pensamos en llevar a Lola a Purmamarca, que es uno de los lugares más lindos de la Argentina. No fuimos a hacer política, sino a cumplir el sueño de Flor Vigna en el pueblo de Piquete y a recorrer el lugar. Fue un momento mágico».
Además, Tinelli y los suyos se comprometieron a seguir ayudando allí. «Lamento lo que pasó con algunos comentarios después, que muchos lo tomaron como algo político. Vamos a ayudar a una escuela que no tiene agua caliente y arreglarles la antena para que puedan ver el mundial. Nunca quise ser despectivo con nadie y no sabía que algunos recibieron amenazas de Milagro Salas como me dijeron después».
Sobre el final, habló de uno de los cambios que tendrá el ciclo para esta etapa. Y que tendría relación directa con el motivo por el que Marcelo Polino podría quedar afuera, ya que va a debutar con su programa en El trece en horario vespertino. «Quiero recuperar el espíritu de la importancia de los quince o veinte sueños que vamos a tener. Que los representados vengan al estudio y conseguir lo que necesitan para estar mejor», explicó.
El tema es que si va a haber concurrencia de menores en el estudio, no pueden salir en vivo esos días en el tradicional horario nocturno. Por lo que deberían grabar en horario de la tarde, y tal vez Polino no pueda estar.
La dependencia al teléfono inteligente es uno de los principales problemas sociales del mundo actual; la necesidad de estar 24/7 pegados a este aparatico hace que nuestro subconsciente esté constantemente conectado a otra dimensión. Sin embargo, este problema está mutando y ya no es solo a nivel social e interpersonal. Investigadores del Centro Clínico de Cliveland han demostrado que la adicción a los smartphones está cambiando la química en nuestros cerebros.
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