Si Madrid tiene su emblemático Barrio de las Letras, Buenos Aires — es la Ciudad con más librerías per cápita del mundo— es, en su totalidad, un vasto territorio literario donde cada barrio es un capítulo y cada esquina esconde la sombra de un gigante de las letras.
Aunque la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no concentra su historia en un solo cuadrante cerrado, posee hitos y zonas neurálgicas donde la Literatura se respira en el aire, en sus interminables aromas de café tostado de las tertulias y en las marquesinas de librerías que nunca cierran.Hoy el ElPost recorrimos todos los rincones literarios atrapantes y armamos un intinerario de los más completos
Avenida Corrientes: El latido nocturno y librero
Ningún recorrido literario por CABA puede empezar en otro lugar que no sea la Avenida Corrientes. Conocida como la calle que nunca duerme, es el equivalente porteño a una gran arteria cultural donde las grandes figuras de la Literatura caminaron, pensaron e idearon.
Por aquí caminaron incansablemente figuras como Roberto Arlt, capturando la sordidez y la magia de la gran ciudad, y Osvaldo Soriano.Sus veredas albergan tesoros de librerías de saldo y de nuevo que abren hasta la madrugada, invitando al transeúnte a perderse entre ejemplares descatalogados, poesía contemporánea, best seller mundiales y clásicos inevitables de la Literatura
Montserrat y San Telmo: Café, historia y fantasmas ilustres
Bajando hacia el río, el sur de la ciudad guarda los cimientos de la bohemia porteña. En las calles empedradas de San Telmo y Montserrat, el tiempo parece haberse detenido en las primeras décadas del siglo XX, no solo por sus cafés sino por su vinculación directa con la vida y obras literarias de grandes autores
- El Café Tortoni: El café más antiguo de la ciudad, ubicado sobre la Avenida de Mayo, fue el refugio ineludible de Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni, Oliverio Girondo y Federico García Lorca durante su visita a la capital. Sentarse en sus mesas de mármol es casi un ritual de comunión con el pasado intelectual argentino.
- La Manzana de las Luces y alrededores: Escenario de debates políticos, periodísticos y literarios que moldearon la identidad nacional desde la época colonial hasta la modernidad.
Palermo y Villa Crespo: El territorio fantástico
Si avanzamos hacia el norte y el centro geográfico de CABA, nos adentramos en el universo de la narrativa fantástica y urbana.
- El mapa de Julio Cortázar: Villa Crespo y Palermo viejo guardan las coordenadas sentimentales del autor de Rayuela. Plazas arboladas, esquinas sin ochava y conventillos que inspiraron cuentos memorables sobre la otredad y los pasajes secretos de la ciudad.
- El refugio de Borges: Aunque vivió en varios puntos, las calles de Palermo —que hoy llevan su nombre en homenajes urbanos— sirvieron de inspiración para sus laberintos, cuchilleros y compadritos.
Palermo y Villa Crespo: El territorio fantástico
Más hacia el norte y el centro geográfico de la Ciudad, nos adentramos en el universo de la narrativa fantástica y urbana de los de los barrios más especiales en cuanto a la Literatura refiere.
Villa Crespo y Palermo viejo guardan las coordenadas sentimentales del autor de Rayuela. Plazas arboladas, esquinas sin ochava y conventillos que inspiraron cuentos memorables sobre la otredad y los pasajes secretos de la Ciudad en la que se esconden los fragmentos más interesantes de una de las obras mas mencionadas en la Literatura
Si hay algo que es imposible olvidar, es a Borges en Palermo.Aunque vivió en varios puntos, las calles de Palermo recuerdan su paso por allí —muchos de ellos llevan su nombre- y que le sirvieron al escritor de inspiración para sus laberintos, cuchilleros y compadritos.
Buenos Aires no necesita de placas doradas en el suelo para demostrar su vocación literaria; sus habitantes llevan los libros bajo el brazo como una extensión natural del cuerpo. Recorrer CABA es descubrir que cada baldosa guarda un verso, que cada café guarda una discusión filosófica inconclusa y que la literatura aquí no es un objeto de museo, sino la forma en que la ciudad se explica a sí misma.

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