23.9 C
Buenos Aires
jueves, febrero 12, 2026

Toda la información porteña en un solo lugar

spot_img

San Telmo y Montserrat encabezan el mapa del patrimonio residencial: los barrios con más viviendas históricas en CABA

En una ciudad donde la historia suele convivir con la renovación acelerada, el patrimonio residencial se volvió una referencia para entender identidad urbana y políticas de protección.

 Un relevamiento basado en registros oficiales sobre inmuebles protegidos y catalogados vuelve a ubicar en el primer lugar a los barrios más antiguos del casco fundacional: San Telmo y Montserrat, acompañados por San Nicolás, Constitución y Puerto Madero, conforman el núcleo con mayor concentración de viviendas y edificios con algún grado de resguardo patrimonial.

De acuerdo con esos registros, la Comuna 1 reúne más de 2.350 anotaciones entre parcelas en Área de Protección Histórica (APH), inmuebles catalogados bajo normativa urbana (CPU/CUR) y edificios con protección firme o preventiva. Es un número que se explica por la historia: allí se asentó el primer trazado de la ciudad, se consolidaron instituciones políticas y religiosas, y se desarrolló buena parte de la arquitectura civil que hoy funciona como “memoria construida”: casonas coloniales, casas chorizo, conventillos, iglesias y edificios públicos que definieron la fisonomía porteña.

San Telmo y Montserrat destacan por su densidad de piezas patrimoniales y por un paisaje urbano donde todavía sobreviven calles adoquinadas, pasajes, fachadas de fines del siglo XIX y principios del XX, y tipologías residenciales que la modernización fue desplazando en otros puntos de Buenos Aires. Además, la concentración turística y cultural de estas áreas —ferias, museos, circuitos históricos— refuerza la visibilidad del patrimonio y, a la vez, abre debates sobre usos, gentrificación y preservación.

En segundo lugar aparece la Comuna 4, con 1.188 registros totales, integrados por barrios como Barracas, La Boca, Nueva Pompeya y Parque Patricios. En esa zona, el patrimonio se manifiesta en otro registro: conventillos, arquitectura industrial, fábricas reconvertidas, viviendas populares y construcciones de chapa que forman parte de una identidad barrial muy marcada. Allí, proteger inmuebles no es solo conservar “lo bello”, sino resguardar capas de historia social vinculadas al trabajo, la inmigración y la cultura popular.

El tercer bloque lo integran Balvanera y San Cristóbal (Comuna 3), con 835 registros. En esos barrios, la huella patrimonial se asocia con edificios de renta de principios del siglo XX, pasajes residenciales y una trama urbana densa donde conviven valor histórico y presión inmobiliaria. La conservación, en estos casos, suele chocar con necesidades de renovación, densificación y mercado.

La lectura del ranking permite entender algo más que una lista: muestra dónde se concentra el patrimonio y qué tipo de ciudad se quiere preservar. Las categorías utilizadas —APH, catalogación, protección preventiva— reflejan herramientas de política urbana que buscan equilibrar desarrollo con resguardo. Pero también evidencian desafíos: el patrimonio no se conserva solo con una ficha, sino con mantenimiento, financiamiento, control y acuerdos sociales.

En tiempos donde la ciudad discute su modelo de crecimiento, el mapa de viviendas históricas funciona como recordatorio de una pregunta clave: ¿cómo crecer sin borrar? San Telmo y Montserrat, con su densidad de historia habitada, vuelven a poner el tema en primer plano: conservar no es congelar, sino administrar la transformación sin perder la memoria material que hace reconocible a Buenos Aires.

Visitas: 1

articulos relacionados

- Advertisement -spot_img

Ultimos articulos